No es novedad que un aura de violencia sigue cada paso que da el sindicalista Barrionuevo, vinculado numerosas veces a barrabravas y patotas.

En este marco, resulta inexplicable la decisión intempestiva de la jueza electoral Servini de Cubría de descabezar al PJ, remover a sus autoridades legítimas, intervenir el partido y nombrar al frente al macrista Barrionuevo.

Como era esperable, la violencia de su gente no tardó en hacerse notar: mirá como se retiraron a los golpes de su primera incursión en la sede del PJ.

 

La patota de Barrionuevo le pega a los periodistas cuando se retira del PJ