Las elecciones de constituyentes en Chile rediseñaron un nuevo mapa político en el que la derecha -a cargo del Gobierno- fue la gran perdedora a manos de candidatos independientes, en tanto la centroizquierda e izquierda lograron una interesante presencia de delegados que -si se coordina- les otorgará poder dentro del cuerpo que tendrá la misión de elaborar una nueva Constitución.

El principal impacto negativo se la llevó la coalición oficialista Vamos por Chile, que obtuvo apenas 21% de los constituyentes (38) y no logró llegar al tercio que necesitaba para ser el principal bloque dentro de la Convención Constituyente, lo cual le habría conferido poder de veto.

Los ganadores de la jornada dentro de la política tradicional fueron los dos comandos opositores de izquierda y centroizquierda, Apruebo Dignidad (27) y la Lista del Pueblo (25), que juntos alcanzan 52 delegados (33% del total).