De visita en Chile, el Papa Francisco dio una misa con los pueblos aborígenes en la localidad de Temuco y, posteriormente, almorzó con habitantes de la Araucanía, la región más pobre y con más alto índice de desocupación de Chile, marcada por la violencia estatal contra los indígenas.

 

Cabe destacar que este fue un importante muestra de como el Sumo Pontifice marca agenda. La derecha chilena, tanto como en la argentina, hierve tras el importante gesto que el Papa tuvo con los pueblos originarios de la región y el fuerte rechazo a los representantes neoliberales. No conforme con eso, Francisco se encargó de rechazar -tal como lo hizo con el presidente argentino- una cita privada con Sebastián Piñera, presidente electo de Chile y intimo amigo de Mauricio Macri. 

“El Estado Vaticano tiene relaciones con Chile y se va a tener que entender con este caballero en dos meses más”, señaló molesto el senador José Miguel Insulza.