El gobierno nacional aseguró que durante 2018 las tarifas del gas aumentarán un 35%, pero los empresarios del sector empiezan a desconfiar del gobierno nacional y aseguran que las subas podrían ser mayores. Esto significaría un duro golpe al bolsillo en pleno año electoral. 

Según publicó el periodista Martín Bidegaray en Clarín,  para que el incremento de las facturas ronde el 30% al 35%, la moneda estadounidense debe mantenerse entre $40 y $42 durante todo el 2018. Hoy ya ronda los $39.

Si la divisa norteamericana se escapa de ese rango hay riesgo de que las distribuidoras no cumplan sus contratos en el billete verde y el Gobierno las termine "recompensando", como ocurrió en 2018. También cree que impactará la quita de subsidios a la explotación en Vaca Muerta que, entre otras cosas, ya derivó en un juicio de Techint contra la gestión de Mauricio Macri. 

Las distribuidoras quieren asegurarse de que podrán pagar el gas en dólares con las tarifas que les permita el Gobierno. En caso que los números no les cierren, dejaron la puerta abierta para salirse de este "concurso abierto" y que Enargas supervise los precios para ambas partes, como venía sucediendo hasta ahora.

Cuando Javier Iguacel era secretario de Energía, se había explicado que el aumento del 35% iba a ser el único en todo el año, porque alcanzaría para pagar el gas de invierno y verano. Sin embargo, desde su asunción, Gustavo Lopetegui planteó a distintos ejecutivos del sector que no compartía algunas observaciones de su antecesor.