El informe en hojas con membrete de la Embajada de Estados Unidos en Argentina que fue hallado en una computadora del falso abogado Marcelo D'Alessio describe una supuesta trama de contrabando en el marco de la denominada "mafia de la Aduana", que involucra al espía Antonio Stiuso, a la actual número dos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Silvia Majdalani y a su cuñado, Darío Biorci. ¿Puede ser un delirio de D'Alessio?, ¿puede ser sólo una venta de humo?

El documento consta en un "legajo de prueba" que lleva, por separado, el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla. El dossier comienza con un mensaje al juez Aguinsky (quien asegura que nunca lo vio): "Le expongo a partir de la presente la trama que entendemos no surge aún de la investigación en curso". Y describe "dos períodos bien diferenciados de contrabando a través de la liberación de contenedores a precio fijo". El primero, aceitado y sincronizado, coincide con el apogeo de Stiuso. El segundo, desordenado y menos efectivo, ocurre –siempre según D'Alessio– tras la ruptura del kirchnerismo con Stiuso y sobre todo tras la muerte de Damián Sierra, amigo personal del espía y el hombre que lo ayudó a salir del país rumbo a Uruguay después de una primera declaración en la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman.

D'Alessio explicaba que "el primer tramo fue el desarrollado entre el año 2006 hasta la muerte de Damián Sierra (mayo de 2016). La segunda etapa, con marcados cambios en la integración de la 210 (NdR: asociación ilícita) en el veril comercial es la que se arma expos (sic) la pérdida de protección del grupo vinculado a la mano derecha de Jaime Stiuso. (…) Sierra le brindaba todo el armado operativo de un mallado de corrupción que Usted ya logró determinar a Gabriel Traficante, quien introdujo 3650 contenedores. (…) Traficante ostenta actualmente tener 'protección' por parte de la 'Turca' Majdalani. El interlocutor que utiliza, según sus propios allegados comerciales, se llama Darío Biorci".

D'Alessio sumó a ese reporte una fotografía de Biorci, en la que está acompañado por su cuñada, Majdalani, y por la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso. Biorci –añade el falso abogado– "se desempeña como asesor de la AFI y está casado con la hermana de la número dos del organismo de inteligencia. Curiosamente, del mismo lugar donde se habría encomendado la operación fallida en remover permanentemente a (Juan José) Gómez Centurión".

El informe nunca fue incorporado a la causa que investiga el juez Aguinsky. ¿Pudo habérselo enviado D'Alessio, a título personal y por fuera de la causa, al juez? Fuentes cercanas al magistrado aseguran que nunca vio ese documento, pero reconocen que Ramos Padilla lo consultó sobre él. No obstante, el juez de Dolores jamás le preguntó a la Embajada de Estados Unidos si esos papeles membretados en los que estaba redactado el reporte pertenecían a la legación diplomática o eran falsos.

Del expediente surge, también, la confirmación de que D'Alessio estuvo al menos en una oportunidad reunido con la ministra Patricia Bullrich y su experto en narcotráfico, Martín Verrier, en la sede del Ministerio de Seguridad ubicada en la calle Gelly y Obes, de la Capital Federal. Así se lo informó oficialmente la cartera de Seguridad, mediante la nota número NO-2019-45230952-APN-SCPC#MSG, al juzgado federal de Dolores. El secretario de Cooperación con los Poderes Constitucionales del Ministerio de Seguridad, Pablo Nocetti –quien cobró notoriedad a partir de la desaparición y posterior muerte de Santiago Maldonado–, le respondió a Ramos Padilla el 14 de mayo pasado que D'Alessio había estado en el Ministerio el 14 de agosto de 2017, a las 10:23. Ingresó como "particular" y se dirigió a la "unidad ministro".

"El señor D'Alessio ingresó a esta sede ministerial con motivo del desarrollo de una reunión en materia de narcotráfico en la que participaron la ministra de Seguridad junto con el subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico, Martín Verrier, tal cual fuera publicado oportunamente por algunos medios periodísticos", sostiene el documento. Se trató de una reunión privada de la que, según allegados a D'Alessio, este se retiró frustrado porque entendió que el principal obstáculo para aplicar las propuestas que le formulaba a Bullrich era, justamente, su funcionario de confianza en materia de drogas, Verrier.

Bullrich ya había reconocido una reunión con el falso abogado. Pero la había situado "al principio" de su gestión. El registro oficial indica que ocurrió casi promediando el gobierno de Cambiemos y en la antesala del proceso electoral de 2017. En un artículo publicado en el diario Clarín.com en marzo pasado, la ministra declaró: "Recibí una vez a D'Alessio, al principio de mi gestión en el Ministerio de Seguridad, junto al subsecretario de Narcotráfico que es el principal experto que tiene en la materia la Argentina. Terminó la reunión y el secretario, que es una persona con conocimientos muy concretos, me dijo: 'Este es un trucho'. Así, concretamente".

¿Cómo llegó un "trucho" a reunirse en privado con la ministra y el jefe antidrogas del Ministerio? No hay respuesta.

En ese mismo contexto, Bullrich recordó lo que llamó una "anécdota con un juez federal de Lomas de Zamora, quien tenía una causa contra D'Alessio por el lavado de activos". El magistrado –siempre según el artículo– le preguntó: "¿Recuerda ministra que hace unos días yo la llamé y le pregunté si D'Alessio trabajaba en el Ministerio y usted me dijo que no solamente no trabaja allí sino que además estaba 'chapa'?".

El juez con el que Bullrich mantuvo aquella conversación es Federico Villena, el mismo que en el marco de una investigación sobre narcotráfico ordenó intervenir los teléfonos del penal de Ezeiza y captó las comunicaciones entre exfuncionarios del kirchnerismo detenidos con sus familiares y abogados. Son los audios que, inexplicablemente hasta ahora, terminaron en las pantallas de dos canales de TV en lugar de haber sido destruidos. 

 

Fuente:Tiempo Argentino