Después de la inflación “más alta del año” en marzo, como la describió el ministro de Economía, la presión por los precios se vio también en abril, pero con cierta desaceleración. Las consultoras privadas estiman que la marca estará por debajo del 4% en el cuarto mes de 2021. Los supermercados, sojeros y empresas concentradas pujan por aumentos. Ante esto, el Gobierno nacional despliega diversas estrategias para frenar la suba, que incluyen acuerdos sectoriales, congelamiento de productos y servicios y disminuir el ritmo de devaluación.

El tercer mes del año marcó un 4,8 por ciento de suba, de acuerdo al Indec. En febrero había sido del 3,6 por ciento y en enero del 4 por ciento, idéntico registro que en diciembre (4 por ciento). En tanto, para abril todas las consultoras proyectan un promedio que no volverá a pasar del 4 por ciento. Los últimos sondeos reconocen una desaceleración en el precio de los alimentos, que había fogoneado la inflación en el último año.

"En marzo la inflación va a ser la más alta del año, pero esperamos una reducción a partir de abril", había señalado el ministro Martín Guzmán hace dos semanas en una reunión del gabinete económico. El funcionario había explicado que "hay circunstancias coyunturales que han estado afectando a los precios, incluyendo la inflación en alimentos, que es un problema en el mundo y en particular, en esta pandemia".

Las estimaciones de inflación para abril

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que lleva adelante el Banco Central anticipaba que para abril el alza de precios sería del 3,4 por ciento. Este informe, lanzado en abril con guarismos calculados en marzo, consiste en un promedio de todas las consultoras económicas más grandes del país.

Desde FIEL estimaron que en las primeras dos semanas de abril los incrementos fueron del 1,1 por ciento y 0,7 por ciento, respectivamente. Mientras que índice de precios de alta frecuencia de Seido se mantuvo por esos niveles. En las primeras tres semanas de abril registró un alza en el nivel general del 2,5 por ciento, que mensualizado dejó un 3,3 por ciento.

La consultora Ecolatina relevó un aumento intermensual del 4,5 por ciento en la primera quincena. No obstante, vieron una desaceleración en las últimas semanas, por lo que anticipan que podría cerrar el mes en 3,9 por ciento. Ecolatina proyecta que la inflación cerraría el año en el 42,5 por ciento.

El relevamiento semanal que realiza la consultora LCG brinda información casi en tiempo real de lo que sucede con los precios de los alimentos, donde mejor queda reflejada la especulación. Hasta la segunda semana de abril se mantuvo la aceleración en los valores, acumulando un alza mensual (quincena contra quincena) del 4,7 por ciento, con un alza promedio semanal superior al 1 por ciento, aunque el Gobierno había pedido a los supermercadistas no aplicar nuevas listas de precios. Los segmentos de bebidas, lácteos y carnes fueron los rubros con mayor variación.

En la tercera semana, LCG registró una leve desaceleración y los alimentos sumaron en esos siete días un alza de 0,8 por ciento, por primera vez debajo del 1 por ciento. Según pudo saber de antemano El Destape, la cuarta semana cerró con una inflación en alimentos de 0,3 por ciento, una de las más bajas del año para esta medición, lo que acercaría el número final de abril a un rango de entre 3,8 y 4 por ciento para alimentos y bebidas. En marzo este segmento, medido por el INDEC, arrojó 4,6 por ciento y respecto a igual mes del año pasado acumuló un alza de 44,8 por ciento.

Desde Consumidores Libres, Héctor Polino informó que los relevamientos de precios de 21 productos de la canasta básica de alimentos correspondientes a la primera quincena de abril reflejaron un aumento del 1,73 por ciento, acumulando en el año un incremento del 15,16 por ciento; ya la mitad de la inflación minorista proyectada por el Gobierno en la Ley de Presupuesto (29 por ciento interanual).

Además de alimentos, los aumentos más significativos de acuerdo a las consultoras, estuvieron vinculados a la indumentaria. A estos se les suman los incrementos en prepagas, combustibles, expensas, cigarrillos y el ajuste en la tarifa de subtes y taxis (CABA).

El plan del Gobierno para bajar la inflación

La relajación de las restricciones a la circulación y la inflación contenida durante la cuarentena del año pasado, sumado a las expectativas de devaluación que motorizaron los grandes grupos económicos, llevaron a la inflación a niveles sostenidos que no se registraban desde mediados de 2019.  Junto a alimentos y bebidas, hubo fuertes alzas en equipamiento y mantenimiento del hogar, salud y comunicaciones y esparcimiento. También está el caso de restaurantes y hoteles y esparcimiento, que ajustaron sus precios tras la flexibilización del aislamiento preventivo.

Para frenar las subas de los exportables, el ministro de Economía, Martín Guzmán, decidió que la devaluación de la moneda será inferior al 24% pautado. De hecho, el titular del Palacio de Hacienda espera que alza de la divisa se ubique sólo entre el 1% y el 1,2%, pudo saber El Destape. Esto busca también eliminar la cuota especulativa de las cerealeras, que pretenden liquidar en el punto más alto de la divisa.

El equipo económico tomó también una serie de medidas, en su mayoría acuerdos con los sectores empresarios productores y distribuidores, para intentar marcar un sendero de precios de referencia. El Gobierno apunta a volver a una canasta básica con un centenar de productos con valores congelados durante seis meses, lo que permitirá reemplazar el actual listado de Precios Máximos. Esta incluirá además artículos de higiene, limpieza y bebidas y se lanzará en mayo, que vendrán con los precios impresos en las etiquetas.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca estableció mayores requisitos para la exportación de carne vacuna con el fin de generar mayor transparencia y trazabilidad y evitar prácticas ilegales y especulativas. También se creó un nuevo registro de exportaciones de carnes, con intervención de la Secretaría de Comercio Interior, a los fines de mejorar el monitoreo de las exportaciones cárnicas y el abastecimiento del mercado interno. Además, se conformó una comisión de monitoreo sobre el sector y se modificó el esquema de funcionamiento de la comercialización interna de carne vacuna, estableciendo la obligación del troceo.

Se negocia un acuerdo con la cadena de producción avícola, incorporando compras de maíz con cobertura para dar certidumbre a la provisión y precio de este insumo. Asimismo, el Ministerio de Desarrollo Productivo dispondrá líneas de financiamiento a tasas subsidiadas para la mejora tecnológica del sector. Se firmó un acuerdo con los principales proveedores de insumos industriales de uso difundido y de la construcción a los fines de sostener el precio vigente al mes de marzo hasta fin de año, con cláusula de revisión trimestral. Este acuerdo incluye a los sectores productores de insumos textiles, cueros, madera, celulosa y papel, plásticos, químicos, hierro y acero, caucho y aluminio, cartón y vidrio y cemento. Por último, se acordó con los principales fabricantes y cadenas de comercialización de productos de electrónica y electrodomésticos mantener los los precios actuales hasta fines de octubre.

Estos acuerdos fueron complementas con iniciativas para diversificar la oferta y ampliar la competencia en la producción de alimentos, como el Programa Pymes en Góndolas, las líneas de financiamiento a pymes, cooperativas y agricultores familiares para aumentar y mejorar la producción de alimentos frescos y más medidas de monitoreo y fiscalización.

En la formación de precios, que es multicausal como reconoció hasta el propio Fondo Monetario, hay un fuerte componente de expectativas, pero también de especulación. Con enorme distorsión de precios relativos, más allá de la inflación general, hay alzas que llegan hasta el 100 por ciento, como en el rubro construcción. Ante la posibilidad de que se apliquen medidas de fondo, como modificar el esquema retenciones sobre los alimentos que se exportan, se desató una guerra de culpas entre productores y el sector concentrado de la comercialización.

El presidente de la Sociedad Rural de Córdoba, Pedro Salas, aseguró en una entrevista radial esta semana que “los supermercados se mandan un Whatsapp y en cinco minutos arreglan el precio”. En el mundo, las grandes cadenas de supermercados mantienen una tasa de ganancias del 1 por ciento. Sin embargo, en la Argentina las ganancias declaradas por los supermercados en los balances formales ante la Inspección General de Justicia van desde 3,5 al 17 por ciento sobre las ventas.

El 85 por ciento de las ventas está concentrado en las manos de Carrefour, Cencosud, Coto, La Anónima, Nexus Partners y el grupo Casino. Tienen la capacidad de vender el 58 por ciento del total alimentos y bebidas en el país. Solamente Carrefour, Cencosud y Coto representan el 70 por ciento del total de las ventas del sector [hipermercados] en este rubro”. El primer lugar por facturación lo ocupa Carrefour. Lo siguen Cencosud (Super Vea, Jumbo y Disco) y Coto.

La colusión de estos grupos les permite fijar precios y niveles de ganancias por encima de la media del resto de la cadena comercial. Los supermercados venden mercadería que no es suya, porque al momento de hacerlo, no la pagaron todavía a sus proveedores. Tienen entonces, aproximadamente 180 días para utilizar ese dinero sin ningún costo. Esto explica que los precios de los alimentos se paguen 4,5 veces más que lo que recibe el productor de parte de las cadenas.

"En el caso argentino se mantuvo el buen momento comercial, con un incremento del 49,3 por ciento de las ventas netas en el año contra el año anterior (2019) medido en moneda corriente. Al ajustar los resultados por tasa de cambio e inflación el aumento pasa a ser de 4,5% con ventas por 1.739 millones de euros (2.100 millones de dólares)", informó la cadena francesa Carrefour. Es el equivalente al 20 por ciento del total de casi un billón de pesos que vendieron los super en todo 2020. Cencosud reconoció un efecto negativo de la devaluación del peso argentino frente al chileno, pero registró en su balance un crecimiento del 31,4 por ciento en sus ingresos en la Argentina.

En mayo se conoció que el diputado Máximo Kirchner trabajaba en una propuesta para aplicar un gravamen sobre los niveles de rentabilidad del sector que superaran un umbral del 4 por ciento. El proyecto no tuvo avances. La semana pasada hubo una reunión con los titulares de estas cadenas para pedirles que no autoricen nuevas listas con aumentos durante abril, lo que podría explicar en parte la desaceleración de precios de las últimas semanas en el rubro de alimentos y bebidas.

En el caso de los proveedores de materiales para la construcción, las negociaciones y los acuerdos de precios no están surtiendo efecto. Con el impulso de la actividad a partir de que se fueron flexibilizando las medidas de aislamiento, los precios se dispararon. Los insumos registraron en marzo un alza de 81,2 por ciento respecto de igual mes del año pasado, según informó el INDEC. En los últimos doce meses, los cuales se transitaron en medio de una pandemia, el costo de los materiales tuvo un crecimiento de precios que casi duplica la inflación general.

Fuente: El Destape