Las ciudadanas y ciudadanos de Berlín aprobaron este domingo que el Estado municipal lleve adelante la expropiación de más de 200 mil viviendas que se encuentran vacías por mera especulación inmobiliaria en el marco de una crisis histórica de espacios para vivir en la capital de Alemania y cuando más del 80% de la población es inquilina.

Con las 3.763 mesas participantes escrutadas, el 56% de quienes sufragaron eligieron la expropiación, frente al 38,8% que eligió que todo siguiera igual.

El referéndum no es vinculante, lo que significa que el resultado no impone una medida de forma automática pero sí le da un fuerte espaldarazo a la iniciativa que se tratará en el Senado de Berlín y que llevará al Estado a comprar las viviendas expropiadas con el fin de reducir la especulación inmobiliaria y llevar la posibilidad de alquilar un departamento o una casa a la mayor cantidad de ciudadanxs posible.

La medida de expropiación alcanzaría a quienes poseen más de 3.000 viviendas. La Constitución alemana habilita a una medida como la votada de forma masiva y lo hace en su artículo 15 (hasta ahora nunca aplicado), el cual establece que "el suelo, los recursos naturales y los medios de producción pueden ser situados bajo un régimen de propiedad colectiva o de otras formas de gestión colectiva por una ley que fije el modo y el monto de la indemnización".

De este modo, afirman que las empresas serían indemnizadas a un precio "muy inferior al valor de mercado", según el portal de la radio y televisión pública alemana Deutsche Welle.

Algunos juristas, en cambio, aseguran que si el Senado de Berlín aprobara una ley así, sería objeto de varios recursos judiciales. En abril de este 2021 el Tribunal Constitucional Federal de Alemania anuló la decisión del gobierno estatal de Berlín de imponer un tope de alquileres de cinco años en la ciudad.

El principal objetivo de una eventual ley de expropiación sería la empresa inmobiliaria Deutsche Wohnen, que posee unas 113.000 viviendas en la ciudad.

Actualmente, el 80% de los berlineses alquila y se supone que entre 2017 y 2030 la ciudad necesitará al menos 200.000 nuevas propiedades para hacer frente al problema de vivienda.

El miércoles pasado, Berlín dio un segundo paso sobre el problema y compró a las principales inmobiliarias, Deutsche Wohnen y Vonovia, 14.750 viviendas y 450 locales por 2.500 millones de euros (casi 3.000 millones de dólares), con el fin de intervenir en los precios del alquiler.

Estas propiedades serán distribuidas entre las compañías públicas de vivienda de la ciudad y se suman a otras 6.000 casas sociales que habían sido compradas en 2019 a la inmobiliaria Ado Properties.

Fuente: Infonews