Considerando la catarata de mentiras publicadas en los medios afines a Juntos por el Cambio (JxC) me siento en la necesidad imperiosa de dar a conocer mi posición y desenmascarar a los supuestos defensores de la República.

El número de mi proyecto es el 1956-D-2020, bajo el título: “Derogación de delegación de facultades al Jefe de Gabinete de Ministros”, y específicamente propone, valga la redundancia, la derogación del artículo 4 del DNU 457/2020.

Ayer en la Honorable Cámara de Diputados, no voté en contra de mi proyecto sino que voté a favor de que pueda ser tratado como corresponde. ¿Por qué planteo esto? Ayer, se me acusó de traidor. Si, leyeron bien, JxC salió en las redes (porque de frente no te critica nadie) a decir que había votado en contra de un proyecto que yo mismo presenté.

Vale destacar que no hubo proyecto unificado con JxC, porque a diferencia de lo que aparentan ninguno de sus legisladores está dispuesto a sentarse a debatir con otros opositores, esto a pesar de la circulación de una foto trucha con firmas de ese bloque apoyando mi proyecto. ¡Por favor! Busquen en mesa de entrada de la Cámara, o en la misma web quienes firmaron adhesiones a mi proyecto y cuándo, ahí verán la verdad.

El hecho puntual, es que tal proyecto no sería tratado en la sesión ordinaria del 21 de mayo, y que para ser tratado sobre tablas (por fuera de lo ya establecido en el orden del día), se debía contar con 2/3 de los votos de la Cámara. El frente que hasta hace 5 meses era oficialismo, sabía perfectamente que no se lograría conseguir esa cantidad de votos positivos e igual quiso imponer su tratamiento.

Acá viene la parte numérica de la situación. Somos 257 Diputados, lo que corresponde es que para que ese proyecto se trate sobre tablas requiero la votación afirmativa de 172 legisladores. JxC tiene 116, Unidad Federal para el Desarrollo (interbloque que presido) tiene 8, el Interbloque Federal a cargo de Bucca tiene 11, los interbloques del Frente de Izquierda tienen uno cada uno, y el Movimiento Popular Neuquino tiene otra legisladora.

El Frente de Todos tiene 119, y ante el pedido de JxC de tratar mi proyecto, el Presidente de la Cámara dijo que su bloque no votaría a favor, por lo que no había forma de que nos dieran los números para votar en ese momento mi proyecto de Ley. En cambio, si logro que mi proyecto, pase por comisión y tenga dictamen (que es el recorrido normal de un proyecto), sólo necesito la mitad más uno de los votos afirmativos (129) para poder hacer Ley el proyecto.

¿Qué pasó entonces? Sucedió la tramoya más aberrante por la que después usted ciudadano/a, descree de toda la política y de todos los políticos en general. Armaron un show mediático para instalar que yo había votado en contra de un proyecto propio que no se trató y que era imposible de tratarse bajo las condiciones del marco regulatorio de la Cámara de Diputados, todo porque tuve el detalle de propiciarle a Alfredo Cornejo, titular de la Unión Cívica Radical, algunas palabras certeras sobre su persona política y sus modos de hacer política en Mendoza.

Mientras Cornejo, que es también Diputado Nacional, se quedaba callado frente a las verdades que puse sobre la mesa, respecto de su persecución al Senador Marcelo Romano y sus manejos por lo menos dudosos en obras como Portezuelo del Viento, orquestó por atrás un armado para obligarme a perder mi proyecto, o poder hacer este bleff del Diputado Traicionero.

Pues bien, Señoras y Señores, este ciudadano, abogado y Diputado Nacional no traicionó ni su proyecto, ni sus ideas, ni a sus votantes. En defensa de un compañero de militancia como lo es Marcelo Romano, armaron un acting para defenestrarme porque no soportan que se les diga la verdad sobre Alfredo Cornejo en la cara.

Mi interbloque no se va a dejar ni chicanear, ni ningunear, ni apurar por ninguno de los grandes frentes porque ya hemos dejado más que en claro que nuestra posición es ser una oposición constructiva. No vamos a permitir que nos quieran apurar y menos por defender a alguien que bien puede defenderse solo, y que está con sus prácticas echando por suelo toda relación político-partidaria con los valores republicanos, democráticos y de respeto que supo tener su partido.

Mi proyecto sigue en pie, y será tratado como y cuando corresponde a ser tratado un proyecto de semejante importancia, porque no caduco en mis ideas pero al contrario de otros, soy respetuoso y hago política constructiva, ni persecutoria, ni dictatorial ni destructiva.

Ellos, Junto por el Cambio, quieren seguir aparentando diálogo y cordialidad, pero solo llaman a la chicana y la pelea berreta y orquestada. No propician ninguna charla, con nadie que no sea ellos mismos, y están dispuesto a enterrar las bases democráticas y las formas leales de hacer y construir política en pos de quedarse con un poder que los habilitará a llenar sus arcas en desmedro de la ciudadanía argentina.

 

Dr. José Luis Ramón