El campo magnético de la Tierra permite la vida en el planeta al desviar el viento solar, evitando la erosión de la atmósfera y el bombardeo de la superficie por radiación de alta energía. Este campo es el que evita que nuestro planeta sea frío y reseco. 

Por otra parte, este campo magnético evoluciona y sufre cambios. Hay periodos de mayor o menor intensidad y los polos magnéticos cambian su posición, así como, en ocasiones, se invierten.  

Las últimas observaciones indican que el polo norte magnético se está desplazando en dirección a Siberia, a una velocidad de unos 40 kilómetros por año. 

En los últimos 200 años, el campo magnético ha perdido alrededor del 9% de su fuerza en un promedio global. Gran parte de esta pérdida ocurrió entre África y América del Sur y se conoce como la Anomalía del Atlántico Sur. 

Este comportamiento tiene desconcertados a los geofísicos y está causando perturbaciones técnicas en los satélites que orbitan la Tierra. Los científicos están utilizando datos de la constelación Swarm de la ESA (Agencia Espacial Europea, de las siglas en inglés) para mejorar la comprensión de esta área. 

La importancia del campo magnético 

Se trata de una fuerza compleja y dinámica que nos protege de la radiación cósmica y las partículas cargadas del Sol, por lo que se vuelve fundamental para la vida en la Tierra

El campo magnético es generado en gran parte por un océano de hierro líquido en espiral sobrecalentado que forma el núcleo externo alrededor de 3.000 km debajo de nuestros pies. Actuando como un conductor giratorio en una dinamo de bicicleta, crea corrientes eléctricas, que a su vez generan nuestro campo electromagnético en constante cambio. 

Fuente: ElLitoral.com