Los bonistas le hicieron vergonzoso pedido a la Argentina. Es para avanzar en la negociación de la deuda externa. Se trata de los bancos acreedores y los fondos de inversión, que quieren que Argentina haga un pago en efectivo de US$ 10.000 millones.

Es decir que los acreedores le piden a la Argentina que entregue casi la totalidad de las reservas netas que posee el Banco Central (divisas en billete que el Banco Central tiene con libre disponibilidad). Según estimaciones de consultoras económicas privadas, el capital neto del BCRA hoy ronda los 12.500 millones de dólares. Al momento, las reservas brutas de la entidad se encuentran en 45.000 millones. 

"A través de negociadores y conversaciones informales sostienen que si Argentina quiere cuatro años de gracia en los pagos, deben hacer una contribución inicial importante en “cash”. El reclamo es un porcentaje de la deuda total a negociar e implicaría una monumental cifra del orden de los 10.000 millones de dólares", reveló hoy el periodista Marcelo Bonelli en su habitual columna de los viernes en el diario Clarín.

Agregó que "la información está en poder del ministro Martín Guzmán. Argentina considera imposible ese pago porque implicaría hacer un acuerdo muy estricto con el FMI para que preste el dinero: del acuerdo con Mauricio Macri precisamente faltan desembolsar 11.000 millones de dólares. El reclamo informal de los bonistas es una respuesta a la última estrategia que llevó adelante el Gobierno y que puso al rojo vivo la negociación", sostiene.

Según esta versión de Bonelli, los banqueros dicen que sólo van a aceptar un acuerdo si los nuevos bonos mejoran en unos 10 puntos la paridad de los actuales en virtual default. Y si Argentina se compromete a hacer un pago “cash” de 10.000 millones de dólares. Quieren que la paridad de los bonos argentinos suba del 45% actual al 55%.

"En otras palabras: negociarán con la avaricia y dureza habitual. Los líderes de los bonistas afirman que -en caso contrario- podría tener una baja aceptación y frustrar la intención de la Casa Rosada de cerrar a fin de marzo. Ahora existe escepticismo: se afirma que será difícil cumplir el cronograma del ministro Guzmán", cuenta esta nota.

Fuente: El Destape