El presidente Alberto Fernández ya tiene agendado un viaje al exterior inmediatamente después de la realización de las PASO con una agenda todavía en construcción pero con dos actividades centrales: el 18 de septiembre asumirá en México la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y tres días después, el 21, hablará en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. En el Gobierno le otorgan una trascendencia especial a la conducción de la Celac porque, en sintonía con México, apuestan a que el organismo gane volumen en la región ante el desprestigio de la OEA. En cuanto a la ONU, será el debut presencial de Fernández, ya que el año pasado expuso a través de un video. 

“La OEA tal como está no sirve. El primero que tiene que hacer mea culpa es el señor (Luis) Almagro por la cantidad de cosas que ha hecho”, señaló Fernández durante la última cumbre del Grupo de Puebla. "Sólo nos desencontramos en ese ámbito", subrayó, y agregó que trabajaba en firme para que la Celac "sea el lugar de reemplazo”. A diferencia de la OEA, en la Celac no participan ni Estados Unidos ni Canadá y, en cambio, sí lo hace Cuba. Además, en la Celac tiene representante el gobierno de Venezuela de Nicolás Maduro mientras que a la OEA la integra la fantasmagórica gestión de Juan Guaidó.

El canciller Felipe Solá y su jefe de gabinete Guillermo Justo Chaves participaron el mes pasado de la cumbre de cancilleres de la Celac, donde consiguieron recolectar una mayoritaria cantidad de apoyos para que Argentina suceda a México en la presidencia pro témpore durante 2022. Colombia, que también aspiraba a ese lugar, finalmente cedió y anunció su respaldo a Fernández. Curiosamente, lo apoyan todos los gobiernos de derecha: además de Colombia, también lo hacen Chile, Ecuador y Uruguay, tal como se lo confirmó el presidente Luis Lacalle Pou en la cena que mantuvieron el viernes en Olivos. El Brasil de Jair Bolsonaro suspendió su participación en el organismo debido a la permanencia de Venezuela.


En cambio, en las últimas horas surgió un problema con el bloque de países del ALBA, a partir del enojo de Nicaragua con el gobierno argentino por el retiro de su embajador. En reacción, el mandatario nicaragüense Daniel Ortega propuso para presidir la Celac al primer ministro de San Vicente y las Granadinas, una isla caribeña de 100 mil habitantes. En la Cancillería argentina iniciaron diálogos con los países caribeños para persuadirlos de seguir adelante con el plan original de designar a Fernández. Esperaban coronar las gestiones con éxito en las próximas semanas.


En la Gran Manzana
Ya convertido en nuevo presidente pro témpore de la Celac -si todo sale como esperan-, Fernández seguirá viaje rumbo a las Naciones Unidas. La asamblea se realizará bajo estrictos protocolos, así que irá con comitiva restringida. Más allá de Solá, seguramente lo acompañarán Martín Guzmán, Gustavo Beliz y Julio Vitobello. Será el jefe de Estado número 24 en hablar en la jornada de apertura, el martes 21. En Gobierno calculaban que le tocará alrededor de las 17. En total, ya hay 80 mandatarios de todo el mundo que confirmaron su asistencia presencial.

Como es habitual, hay actividades que se desarrollarán en forma paralela a la Asamblea en las que Fernández tiene interés en participar. El lunes 20 hay una cumbre relacionada con pandemia y vacunas pero todavía no está confirmada su asistencia. En cambio, sí es seguro que formará parte de la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios convocada por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, donde Argentina buscará plantar su posición en cuanto a la producción de alimentos y la lucha contra el hambre. Por último, el miércoles 22 formará parte del encuentro de líderes mundiales que conmemorarán los 20 años de la Declaración de Durban contra el racismo.


Por fuera de esto, Fernández dejó la indicación de armar una nutrida agenda encuentros bilaterales, cuestión en la que ya están trabajando la Cancillería, el embajador en Estados Unidos, Jorge Argüello, y la representante en la ONU, María del Carmen Squeff. Pero entre esas reuniones seguro no estará el anfitrión Joe Biden. El Gobierno no quiere un encuentro al paso como el que podría darse en el marco de las Naciones Unidas, sino que el objetivo es que Fernández sea recibido en la Casa Blanca para hacer un repaso de la agenda bilateral y regional. En especial, obvio, de las negociaciones de la deuda con el FMI, en las que Biden puede jugar un papel determinante. Argüello avanza con la idea de conseguir ese encuentro antes de fin de año.