“Boca hay que ganarlo como sea y con quien sea. Si no mide Gribaudo, lo cambiamos. No podemos darnos el lujo de perder nuestro bastión”, dijo Mauricio Macri a mediados del año pasado en una reunión de mesa chica preocupado porque el candidato oficialista elegido por Daniel Angelici no lograba despegarse en las primeros sondeos que se realizaban.

Tras eso llegó la costosísima derrota en Madrid ante River, la fractura en el oficialismo, la salida de Royco Ferrari del gobierno xeneizes y con él el éxodo de votos cautivos de muchas peñas. Hoy con un César Martucci suelto y un Ferrari dolido, al oficialismo lo salva que la oposición está fragmentada y que Juan Román Riquelme no se decide en salir a la cancha política. Es decir, un año después de esa frase de Macri, el triunfo de Christian Gribaudo, parece muy complicado pese a la gran exposición que tuvo en el último semestre.

En los últimos días desde el 'círculo rojo' de Macri aseguraban que Gribaudo seguía sin convencer al Presidente de la Nación. El anuncio de Angelici del viernes pasado cuando advirtió que podría ser candidato a vice del futuro presidente de Boca fue leído de dos maneras. Para algunos era una forma rara de apuntalar a Gribaudo. Pero para otros (hoy suena más sensato), era un indicio de que Macri podría ungir a otro candidato y el Tano debería tener un lugar en la presidencia para garantizarse conservar algo de poder. Es sabido que en Boca siempre se dijo que la premisa era “Gribaudo al gobierno, Angelici al poder”. 

Todo este contexto obliga a Macri a recalcular y dar un fuerte golpe de timón. Para Macri, perder Boca significa destruir el último refugio -junto con el Gobierno de la Ciudad- donde recostarse en medio de la tormenta. Sería romper la plataforma desde donde se paró para llegar a ser presidente de la Nación, ese plafón que le permitió construir poder político y blanquear su imagen en gran parte de la sociedad que lo veía como el hijo de un empresario especulador. Boca le permitió a Macri mostrar una imagen de hombre de gestión y hasta logró empatizar con la opinión pública, algo que sólo le había pasado temporalmente durante unos días en 1991 cuando fue víctima del recordado secuestro extorsivo por parte de “la banda de los comisarios”.   

Es por eso que en la mesa chica del PRO le viene insistiendo en reforzar la elección a tal punto que algunos proponen que, en caso de perder en primera vuelta en octubre, sea el mismo Macri quien se presente como candidato a presidente de Boca.

¿Una locura? Si y no. Nadie puede pensar que un presidente de la Nación que pierde un comicio nacional de manera arrolladora, pueda ganar días después una elección en un club como Boca. Pero lo cierto es que hoy Macri es el único que podría reconvocar y aglutinar a dirigentes como Royco Ferrari o César Martucci, -y en menor medida José Beraldi- hoy personajes clave para poder aspirar a ganar en las urnas xeneizes. Tanto Royco como Martucci se alejaron del oficialismo aunque siguen manteniendo un discurso de unidad... pero para ello la condición es que Gribaudo no sea cabeza de lista.

Justamente Macri, que recibió dos veces a Juan Román Riquelme en la Quinta de Olivos, parece una de las pocas personas capaces de evitar que el ídolo 'xeneize' juegue para una oposición fragmentada y que hoy sólo tiene a Jorge Amor Ameal sentado en la vereda de enfrente y a un  Víctor Santa María (junto a Santiago Carreras, ex hombre fuerte del Fútbol Para Todos) todavía sin definición sobre si va a jugar o no.

Otro nombre que resurgió hoy como posible reemplazante de Gribaudo en la cabeza de la boleta oficialista es el actual vicejefe de gabinete de ministros, Andrés Ibarra. El funcionario fue una de las primeras opciones de Macri para la etapa post-Angelici, pero el Presidente nunca pudo prescindir de sus servicios en el gobierno. Es más, durante la última turbulencia en el gabinete, Macri le dio un ascenso sacándolo del ministerio de Modernización y poniéndolo al lado de Marcos Peña. Debido a la edad similar (Ibarra es dos años mayor que Mauricio Macri) profesionalmente crecieron juntos y construyeron una relación de máxima confianza y respeto. El siguiente paso que los unió fue en Boca. En 2004 fue nombrado gerente general del club en momentos que Macri concentraba sus fuerzas para competir por una banca en la cámara de Diputados y luego apuntar a la campaña que finalmente lo erigió como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Bajo la gestión de Ibarra, Boca expandió su marca principalmente en el exterior y fue el artífice de importantes nuevos ingresos para la institución. 

Otro de los personajes de extrema confianza del presidente y que puede jugar un rol fundamental en esta reconstrucción del oficialismo es Javier Medín, ex integrante del Comité de Regularización de la AFA y amigo personal del Presidente, y que en este tiempo actuó como los ojos más macristas en el segundo mandato de Daniel Angelici.

¿Por qué técnicamente puede llegar? 

Por estatuto, en su artículo 2: "la convocatoria a comicios será hecha por lo menos con treinta (30) días corridos de anticipación al señalado para la realización del acto". Es decir, si las elecciones en Boca están pautadas para diciembre, Boca debe hacer el pedido formal ante la Inspección General de Justicia (IGJ) en los primeros días de noviembre, pasada la Primera Vuelta de las elecciones nacionales pautadas para el 27 de octubre.

En el artículo 17 del mismo Estatuto 'xeneize' se detalla: "En el momento de efectuar la Comisión Directiva la convocatoria a comicios, notificará por telegrama colacionado a las agrupaciones reconocidas, la fecha de realización del acto eleccionario. Dentro del término perentorio de quince días (15) siguientes, deberán oficializarse ante la Comisión Electoral, las listas de candidatos autorizados por los propios designados, indicándose número de socio, nombre y apellido y domicilio de cada uno". Por lo tanto, si las elecciones son convocadas formalmente en los primeros días de noviembre, Mauricio Macri o Andrés Ibarra los tiempos dan para que puedan ser incorporados en la cabeza de la fórmula presidencial.

Las PASO Nacionales tuvieron efectos colaterales en Boca y sus elecciones de diciembre con un Macri que hasta podría calzarse el buzo de candidato para un nuevo mandato en el club. En tanto, Daniel Angelici espera la movida para ver cómo se posiciona en este nuevo escenario y Andrés Ibarra aguarda su oportunidad si Mauricio decide tomar otros rumbos y no ser protagonista... en tanto Christian Gribaudo aparece en el fondo de la escena con su posibilidad cada vez más desdibujada.

 

Fuente:Doble Amarilla