"¿Qué es lo más insólito que podés encontrar en tu jardín si te ponés desmalezar?", se pregunta la periodista tucumana Mariana Romero en su cuenta @MarianaR31, y enseguida cuenta una historia increíble, pero que cerca estuvo de convertirse en un gran problema (o en una tragedia, en el peor de los escenarios). 

En un hilo de Twitter, Romero habla de la sorpresa que se llevó un vecino de la localidad de Yerba Buena, perteneciente al municipio de Tucumán, cuando se le ocurrió cortar una enredadera que crecía de manera desmesurada en el jardín de su casa de la calle Libertad al 1700. 

Ese hombre es Miguel Angel Cuello, un jubilado de 80 años que, pese a su edad, encaró el trabajo pensando que podría terminarlo solo. Sin embargo, cuando empezó se dio cuenta que no podía seguir y decidió buscar a un jardinero. 

Hasta ahí, nada fuera de lo normal. La sorpresa llegó cuando estaban a punto de prender fuego las ramas y el jardinero descubrió un extraño bolso negro. Pensó que era de Miguel Angel, lógico. Pero no. Ese bolso no solo no era del hombre que lo había contratado, sino que además contenía dos granadas de guerra. “¿Qué hace eso en mi jardín?”, fue lo primero que se preguntó Miguel Angel.

Sin embargo, no era solo eso lo que había entre las ramas. Pocos minutos después hallaron algo que parecía un plato. ¿Pero era un plato? Por el peso coincidieron que no: era nada menos que una mina antitanque. 

La periodista del noticiero "Los Primeros", que se emite por el Canal 10 de Tucumán, explicó en el hilo que se trataba de una "Expal C3". Y recurrió a Wikipedia para conocer sus características: "Tiene cinco kilos de TNT y explosivo nitroamina. Se encuentran en Angola, las Islas Malvinas y la zona del Sahara Oriental". 

 

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“¿Qué hacían ese dos granadas y una mina antitanque en el jardín?”, volvió a preguntarse Miguel Angel. La búsqueda no había concluido. Ya habían avisado a la Policía local, pero igual seguían recorriendo el terreno hasta que hallaron cuatro balas de cañón.  

Tanto Miguel Angel como el jardinero tuvieron que declarar en la comisaría de Yerba Buena. Cuando el jubilado finalmente regresó a su casa advirtió que los especialistas habían olvidado las granadas. En su domicilio había estado una dotación de bomberos y personal de la División Antiexplosivos de la Policía de Tucumán. 

En ese bolso podría haber rastros de la persona que abandonó (u ocultó) semejante arsenal, pero parece que poco les importó.  Miguel Angel sintió alivio por no haber prendido fuego las ramas. ¿Qué hubiera pasado si el jardinero no encontraba ese bolso?

Fuente: Perfil