Las cámaras federales de diputados y senadores de Suiza que iniciarán el próximo miércoles su sesión de otoño, tienen agendado el debate de una ley sobre el coronavirus, susceptible de imponer coercitivamente la vacuna para inmunizar a la población e intentar frenar la pandemia. El parlamento suizo no lo integran profesionales a sueldo, sino personas elegidas por el voto que deben ganarse la vida como cualquier otra. Sus empleadores deben mantenerle los sueldos durante las cuatro sesiones anuales, que coinciden con las temporadas climáticas, normalmente de tres semanas cada una. Los gastos de viajes, entre la capital, Berna, y las ciudades de los 26 Cantones (provincias), el alojamiento y subsistencia de los electos son cubiertos por el poder legislativo. Según los sondeos ventilados por la prensa, el proyecto de ley que se someterá a los votos de diputados y senadores, no contempla de momento incorporar un dispositivo que habilite imponer la vacuna a los 8,5 millones de habitantes en Suiza, pero los diferentes partidos del abanico nacional no han destapado todavía la totalidad de sus intenciones,  ni lo que puede resultar de las contraprestaciones mutuas que resulten de las eventuales alianzas, al calor de los debates que pueden provocar coincidencias de contenido imprevisible.  Sin embargo, ante cualquier ley que se adopte, quedan las posibilidades de cuestionarlas mediante referendum, lo que exige recolectar cantidades de firmas, dispuestas por la Constitución Federal. 

Por lo pronto, una innovación importante se perfila en el horizonte. La organización para estatal señera de los 1.600.000  jubilados en Suiza, Pro Senectute, ha conseguido influenciar, para que en el proyecto de ley las personas a riesgo no se identifiquen por la edad, sino por las complicaciones de salud que puedan observar los hombres y mujeres cuando padecen, por ejemplo, debilidades del sistema inmunitario, o enfermedades crónicas respiratorias, sin olvidar a las mujeres embarazadas, recientemente clasificadas por el gobierno también entre las personas a riesgo. De hecho, la actual presidenta de Pro Senectute, la ex Consejera Federal Eveline Widmer-Schumpf, ha conseguido que sea expurgado del proyecto de ley la estigmatisación generalizada de hombres y mujeres a partir de 65 años, al dejar la vida activa, y pasar a cobrar una renta para la cual han cotizado, lo cual no significa implícitamente que su situación vital ha disminuido para considerarlas automáticamente “a riesgo”.  Parece saludable que el borrador del texto no recoja ninguna mención a la edad. Parae esta prestigiosa dirigente hoy en edad de jubilada, aún activa en la vida pública, “el sistema inmunitario declina a partir de los 50 años, no a los 65” y el Estado debe velar con “criterios médicos” a qué sectores debe proteger, sin “cláusula de la edad”.      Pasada la etapa parlamentaria, una ley impone al Consejo Federal, gobierno central colegiado integrado por 7 miembros elegidos a su vez por el voto secreto del parlamento, llevar a cabo su cumplimiento.  

No obstante, una ley precedente contra “las epidemias”, ya autoriza al gobierno a disponer la vacunación de “los grupos de población en peligro, a las personas particularmente expuestas o a las personas que ejercen ciertas actividades”, formulación amplia que deja abierta una perspectiva todavía imprevisible. Entre tanto, la evolución de la pandemia al día de hoy, mantiene una cierta estabilidad, con alrededor de unos 200 nuevos casos diarios en Suiza, casi 4600 hospitalizados, y poco más de 1700 fallecidos. Se han realizado 1.103.149 test, con un 4,14% de resultados positivos.  Hay además 1641 personas contaminadas aisladas en sus domicilios, y otras 4924 asimismo confinadas por haber estado en contacto con las anteriores. Se agregan 7559 viajeros de retorno a Suiza, provenientes de países a riesgo, en una cuarentena de 14 días.  El tema de la duración de estas cuarentenas podría reducirse a 10 días, si hay consenso hoy mismo entre los 26 ministros cantonales de la salud, y las autoridades de Oficina Federal de Salud Pública, dependiente del Consejero Federal Alain Berset, uno de los 7 ministros que gobiernan este país.  

Fuente: Perfil